Luciana Jury: “Es un disco reflejado por el poder y el amor de las feminidades”

La cantante y compositora Luciana Jury lanzó Abrazo, su cuarto disco de estudio, una obra que surge como respuesta y refugio ante cuatro años de política neoliberal y antipopular y que se entrelaza con los movimientos feministas.

 

Por Carlos Noro

Fotos: Ale López – Prensa Luciana Jury

El abrazo puede ayudar a comprender el momento actual: entre la presencia y la ausencia de ese gesto parece condensarse el deseo y la búsqueda que el aislamiento social y obligatorio instaló como modo de vida. Abrazo (2020) también es el título que eligió Luciana Jury para su nuevo disco y que sintetiza profundos cambios subjetivos, políticos y musicales que atravesó en los últimos años. Luego de cuatro años intensos en donde sintió necesario “no parar de tocar en distintos puntos del país para ir armando una red amorosa muy fuerte”, como parte de su accionar militante contra el macrismo, La Jury parió un disco de canciones entrañables, latinoamericanas, femeninas y feministas que miran a la tradición con los ojos del presente y que se sostiene en una voz que simboliza tanto su búsqueda como su horizonte: “No me da vergüenza que me salga un suspiro, un dolor, una queja, una desmesura del sentir en la voz. Trato de permitírmelo todo, experimentar la libertad desde mi sonoridad es lo que me salva la existencia”.

ArteZeta: Puede pensarse la idea Abrazo en términos de cuarentena e imaginar que para vos debió haber cobrado nuevos significados. ¿Qué lugar y qué potencia tiene ese abrazo hoy?  

Luciana Jury: Cuando comenzó la cuarentena, lo primero que sentí fue un temblor en el cuerpo que lo tuve por tres días. Supongo que, entre otros muchos porqués de este síntoma, uno de ellos era saber que no iba a poder abrazar por mucho tiempo a seres muy cercanos y queridos.  Al mismo tiempo fue un alivio hacer la cuarentena junto a mi hija y a mi compañera, principalmente porque eso me hizo sentir aún más el valor superlativo que tiene cada abrazo que nos damos. El abrazo es el gesto de amor más hermoso que existe hacia el otrx. Es, probablemente, la demostración de cariño más completa en humanxs y en algunos animales también. Un abrazo hoy vale oro y creo que es importante pensar en el valor adicional que este tiempo le ha sembrado al gesto para reconocer en qué fallamos como sociedad y recuperar todo lo bueno que hemos perdido en este tiempo. 

AZ: El aislamiento, para alguien que suele hacer muchos shows en vivo, se convierte no solo en un perjuicio económico sino que tiene una dimensión subjetiva. ¿Qué cosas te fueron pasando en este tiempo?

LJ: Aunque parezca increíble, las primeras semanas en las que no pude tocar sentí alivio porque se me venía un marzo de mucho agite y un abril con estreno de disco muy adrenalínico y exigente.  Sinceramente, sentí que era bienvenido el suceso que me hizo parar la pelota. Esa fue mi primera reacción, te diría, casi instintiva. Con el correr de los días fui comprendiendo que esto iba para todo el año y ahí empezaron mis angustias. Me tuve que reconfigurar en todas las cosas de mi vida, mi cotidiano cambió y eso fue un gran cimbronazo. Lo cierto es que, a pesar de todo esto, vengo surfeando la cuarentena: cocino todos los días lo más sano que puedo, empecé a hacer rutinas de gimnasia, que en otro momento tal vez no hubiera hecho, y me bajó ese impulso un tanto enfermante de tener que producir a toda costa. Por suerte tengo una red familiar cooperativa en la que compartimos una mirada: “O nos sostenemos juntxs o nos vamos también juntxs al tacho”. Eso hace más zafable el día a día. 

AZ: Definís Abrazo como un disco casi solitario. ¿Cómo fuiste reuniendo las canciones?

LJ: Tengo mucha memoria musical. Mi memoria viene atada a dos componentes: por un lado el social, que incluye lo histórico ligado a lo político. Por otro lado, las cosas particulares que voy viviendo en lo personal, que son los  amores, desamores y la relación que tengo con la vida y la muerte. En este sentido, intento que cada disco sea un resumen de un momento de mi vida. Intento plasmarlo, hasta te diría que de alguna manera escribirlo, con las músicas que tengo guardadas en la memoria. Eso incluye tanto canciones más viejas como canciones más contemporáneas en cuanto a mi vivencia. Más allá del tiempo que tengan en mi cabeza, lo que me sucede es instintivo y mágico. De repente me siento en la cocina de mi casa y aparecen hasta de manera absurda, canciones que empiezo a cantar y vuelvo a cantar otra vez por que el cuerpo me lo pide. En algún momento se produce una especie de quiebre, en ese momento caigo en la cuenta del motivo político y personal de por qué las canto.

AZ: ¿Cómo se presenta la dimensión política en este disco en particular?

LJ: Abrazo es el resultado de haber sido testigo de cómo se nos derrumbaba el sueño de un país mejor para las mayorías. Es testigo también de cuatro años oscuros que dejaron como resultado endeudamiento, desempleo, pobreza y mucha hambre. Como contrapeso a tanta injusticia, se generó una trinchera en distintos espacios culturales armados por la urgencia del desamparo estatal, donde nos juntábamos a pensar qué músicas nos podían abrazar en el mientras tanto. Así fue que comencé a encontrar estas canciones latinoamericanas en donde me sentía abrigada y al resguardo de tanto dolor.

AZ: Precisamente, el disco está atravesado por la idea de “Patria Grande”. ¿Qué te parece que tienen en común estas canciones y las de folclore latinoamericano?

LJ: Este disco es justamente eso, un abrazo a Latinoamérica, la necesidad de volver a esos ritmos y a esas letras que me hacen entender hacia donde debe apuntar mi lucha. Tiene que ver con comprender la historia de mi país y que los enemigos de mi país son los mismos enemigos de Bolivia, Venezuela, Chile y de toda Latinoamérica. Tenemos las mismas necesidades y debemos estar más unidos que nunca. Si esta unión no sucede desde el accionar concreto de las políticas, espero que el arte pueda unirnos. En este caso la música, aunque sea como un mínimo aporte. Esa fue mi intención.

AZ: Además es un disco profundamente femenino y feminista. ¿Cómo funciona para vos la relación entre este posicionamiento político y el folclore latinoamericano?

LJ: Por ejemplo, “El gavilán” es un joropo venezolano en donde el gavilán simboliza tanto el poder capitalista como también al abusador que hace caminar de lado a las mujeres por temor al atropello y la vejación. La cueca anónima “Mi Juana”, a la que intervine cantando “La Juana”, cuenta la historia de una mujer que se libera y se envalentona ante el primer atisbo de maltrato. Sería hoy, para nosotras, como aquella abuela “bruja que no pudieron quemar”. El coro del son cubano “Guateque campesino”, con una letra de Celia Romero, autora oculta en los créditos de esta canción, lo que no es un dato para nada casual, dice: “Y llegando musiqueras comay por los caminos atascados”. En ese coro me abrazo con esas mujeres músicas a las que nos ha costado tanto llegar a esos espacios cooptados por el hombre. Me toca muy directamente en la historia de mi vida. 

AZ: ¿Ves reflejada todas estas historias en la actualidad con el avance de los colectivos feministas?

LJ: Sin todo el avance de los colectivos feministas que, sobre todo en estos cuatro años surgieron con tanta fuerza, yo no hubiera encontrado necesidad de cantar estas canciones. Por eso es que entiendo que mi proceso creativo está sujeto a la memoria musical pero en definitiva son los sucesos históricos los que me hacen sacar a la luz toda esta memoria para reflejar el presente.

 

AZ: Parece haber un doble en juego entre la referencia a la época actual y cierta rigurosidad a la hora de respetar ritmos y estructuras tradicionales. ¿Cómo se conjugan para vos estos dos factores? “Si cruzas por mi camino”, la cueca en la que la chilena Camila Vaccaro le canta a una mujer, podría ser un ejemplo de esto.

LJ: Conviven espectacularmente bien. De hecho, la cueca lesbiana, como le gusta nombrar Camila a su cueca, “Si cruzas por mi camino”, siendo tan actual, respeta la forma tradicional de cueca. Allí es donde tradición y nuevos tiempos se plasman de manera orgánica. Para mí lo más hermoso de las formas tradicionales son las estructuras rítmicas y melódicas. Esto aparece sobre todo en el folklore latinoamericano, que tiene mucho color e intensidad. El aggiornamiento está contenido en las letras, que particularmente en este disco tienen más vigencia que nunca. 

AZ: Si todos los discos reflejan distintos momentos de tu vida, ¿qué refleja particularmente este?

LJ: Es un disco hecho en un momento político horrible pero contemporáneo a una explosión poderosa de los colectivos de mujeres y disidencias, tribu de la que me siento parte. Por otro lado, fue acompañado por una etapa personal afectiva en mi vida decisiva que me trajo mucho alivio. Este es un disco reflejado por el amor y el poder de las feminidades. //∆z