Diez canciones icónicas de Hip Hop

¿Querés conocer más de los géneros musicales urbanos y no sabes por dónde empezar? En esta nota, ArteZeta te propone un recorrido para conocer las raíces más importantes del hip hop.

Por Rodrigo López

Para adentrarse en el hip hop se necesita mucho más que las diversas listas que circulan en las plataformas de streaming, tampoco alcanza con leer los habituales rankings. Desde su nacimiento durante la compleja y violenta década de 1970­, denominador común histórico para las minorías negras y latinas en los Estados Unidos, hasta su dominante actualidad, hay muchos hechos para analizar y poder entender la relevancia de algunas canciones que no pueden ser ignoradas para abrazarse definitivamente con uno de los géneros musicales más populares de la black music contemporánea.

Todas las canciones y artistas de esta lista poseen una relevancia cultural, social y musical absoluta para la cultura y la comunidad afroamericana de Estados Unidos. Además de notables, son un crudo, valiente y muy realista testimonio de décadas de opresión, persecución y asesinato por parte de lo que se conoce como la “White America”. Porque antes que mero entretenimiento, el hip hop es sangre, sudor y liberación. Es la expresión de una lucha que se extiende hasta nuestros días y que está lejos de haber finalizado.

“Rapper’s Delight”, de The Sugarhill Gang

“Rapper’s Delight” de The Sugarhill Gang es considerada la primera canción popular de la historia del hip hop y es el primer paso para adentrarse en la selva urbana que era la Nueva York de los años ’70. Hereda esa combinación inicial entre blues, jazz, R&B y spoken-word que desarrollaron y perfeccionaron los grandes pioneros (DJ Kool Herc, Grandmaster Flash y Afrika Bambaataa) en sus block-parties en el Bronx. Es una pieza revolucionaria porque resume al hip hop de la vieja escuela: entre el fraseo, los cambios en las bandejas y el suave scratch, emergen sutiles trazos de música disco, de soul y de funk para crear una atmósfera que alterna continuamente entre la tensión y suciedad insoportables de las calles y la sexualidad y libertad plenas de las pistas de baile.

Los cameos de “Good Times” de Chic y de “Here Comes That Sound Again” de Love De-Luxe, inauguraron una nueva era en lo que refiere a la mezcla en estudio y pavimentaron el camino para que los raperos –más amigos de los clubes y de la improvisación en directo– aceptasen grabar sus canciones de forma tradicional. Dos últimas cuestiones que resaltan y que hacen de “Rapper’s Delight” una pieza fundacional para el hip hop son su concepción cien por ciento artesanal, como el bajo fue grabado de corrido sin cortes durante quince minutos, y el hecho de ser una creación originaria y ajena a los mencionados pioneros de un género que comenzaba a tomar por asalto al mundo.

“Planet Rock”, de Afrika Bambaataa & The Soulsonic Force

Si The Sugarhill Gang había sellado la alianza entre el hip hop germinal y la música disco, Afrika Bambaataa se encargaría de sentar las bases de lo que luego se conocería como Electro, resultado de su aprecio hacia Kraftwerk (la base es de su canción “Numbers”). “Planet Rock” plantea una visión un poco más relajada y festiva de la realidad, aunque no por ello desapegada de la cotidianeidad de la comunidad negra. De no haber sido por su existencia, el famoso “MC Popping” –el rapeo fuera de tiempo, algo poco común en aquella época– nunca hubiese obtenido semejante estatus y el mundo hubiese quedado privado de uno de los discos más influyentes de la cultura pop negra.

El uso de la Roland TR-808 y de los sintetizadores Micromoog y Prophet-5 no significó el sampleo: John Robie logró imitar el sonido de la banda alemana con un nivel de perfección inaudito, que combina el calor corporal inherente al hip hop y al funk con las líneas maquínicas más frías y lejanas del Kraütrock. El casamiento entre la música electrónica europea y la cultura de calle de la black culture era una realidad, más allá de que en “Planet Rock” también se puede encontrar una arteria que nos dirige de forma directa al sonido de Parliament y Funkadelic, ambas lideradas por George Clinton. Diversión, unidad y empoderamiento. Que la cuenten como quieran.

“The Message”, de Grandmaster Flash & The Furious Five

El primero de julio de 1982, en las calles del Bronx no se escuchó nada más que el hipnótico e inquietante beat de “The Message”. La presentación formal de Grandmaster Flash & The Furious Five significó un quiebre para el hip hop: lejos de la fiesta constante, su letra describió con absoluto realismo lo que se vivía en las calles de los barrios más pobres de una Nueva York sucia, desigual, endeudada, delictiva y al borde de un estallido económico y social que no olvidaría jamás.

Además de ser un muy claro y contundente mensaje social, esta obra maestra del Siglo XX también se permitió coronar a los raperos por encima de los DJs por primera vez desde los inicios de la historia. Sonoramente, expandió las fronteras del hip hop hacia lugares poco explorados. Al analizar la estructura de la canción es claro que la velocidad del beat disminuye de forma considerable y que lo instrumental gana lugar. Esto abrió el juego para que ingresen en la mezcla analógica el dub, el electro, el funk y la música disco. El resultado es un clima ante todo paranoide y claustrofóbico en el que la música pasa a un segundo plano y todos los ojos y oídos quedan fijos en una sucesión de verdades que la gran mayoría quería esconder bajo la alfombra.

“Fight The Power”, de Public Enemy

La semilla plantada por Grandmaster Flash & The Furious Five permitió el nacimiento de Public Enemy. Protagonistas centrales del segundo loop histórico del hip hop, Chuck D, Flavor Flav, Terminator X y Professor Griff revolucionaron la escena social y cultural de su país. Su discurso incendiario y completamente radicalizado apuntó sin miedo contra un sistema político corrupto y contra los medios masivos de comunicación que siempre ayudaron a legitimarlo. Si existieron voces dentro de la música que denunciaron y se alzaron contra la masacre sistematizada de los negros y latinos llevada adelante por la administración de Ronald Reagan, la de Public Enemy fue una de las más poderosas, contundentes e influyentes de su era.

Crudos y frontales desde sus primeros pasos, los integrantes de Public Enemy desarrollaron un estilo innovador y brutal basado, ante todo, en la agresividad lírica y en el minimalismo sonoro. Militantes y representantes del radicalismo negro, llevaron las preocupaciones, miedos y esperanzas de su comunidad y su cultura al centro del escenario global y delinearon lo que se terminaría popularizando como el hip hop de la Costa Este. “Fight The Power” es parte de ‘Fear Of A Black Planet’ (1990), una bomba nuclear de realidad. Es, además de una pieza muy compleja, llena de sampleos escalonados, una crítica rapaz y acertada al racismo institucional, a la supremacía blanca y a la opresión por parte de las elites blancas. Pero, por encima de todo, es un llamado a la unidad de las masas: apela a diversos y potentes elementos de la black culture como los derechos civiles y los servicios eclesiásticos, la música de James Brown y Branford Marsalis y la palabra prendida fuego del reconocido activista Thomas “TNT” Todd. “Fight The Power” es un llamado vigente a la insurrección, un ataque contra los clásicos modelos morales de la américa blanca y un pedido por la necesaria eliminación de la falsa noción de igualdad racial promovida por el liberalismo conformista.

“Straight Outta Compton”, de N.W.A

Si Chuck D y Flavor Flav se habían sorprendido por la manera en la que se escrutinó cada una de sus canciones, estrofa por estrofa, para llevarlos a prisión, es difícil de imaginar lo que habrán sentido Ice Cube, Eazy-E, Dr. Dre, MC Ren, Arabian Prince y DJ Yella cuando vieron por primera vez los cordones de policías y agentes encubiertos del FBI listos para arrestarlos ante la mínima señal de desobediencia civil en sus recitales. Hijos de Compton, suburbio californiano habitado mayoritariamente por negros y latinos, estos seis jóvenes raperos fueron testigos y objetivos de un claro y macabro plan de exterminio ejecutado por la oficina de Ronald Reagan.

Niggaz Wit Attitude (N.W.A) sigue siendo uno de los nombres más fuertes dentro del hip hop y de la lucha contra la opresión blanca. Fundadores de la nueva era del Gangsta Rap y del Hardcore Hip Hop, demolieron a trompadas al mainstream de la mano de beats muy pesados y rítmicos que venían acompañados por una lírica ambivalente: si bien está plagada de continuas referencias al sexo, las drogas, la prostitución y el crimen organizado, es un honesto reflejo de lo que se vivía todos los días en uno de los lugares más pobres, segregados y conflictivos de los Estados Unidos. Habiendo sufrido en carne propia la destrucción de su comunidad mediante una incontrolable inyección de dinero ilegal, drogas y armas de guerra en sus calles por parte de la administración nacional de Reagan, seis de los raperos más talentosos de la escena local cruzaron sus caminos y cambiaron la historia para siempre.

“Straight Outta Compton”, prohibida en casi todas las estaciones de radio del país,  es un poético, triste y vindicativo relato de las vivencias de la comunidad afroamericana y latina en el rincón más olvidado de California. Agresión pura, retrato de una olla de presión a punto de explotar, esta canción cruza el sonido más bailable de la Costa Oeste con la lírica incisiva de la Costa Este, como una premonición de cara a un futuro igual de oscuro. Vocalización agresiva, sampleo libre, glorificación de la criminalidad, guerra sin tregua contra las autoridades, el gobierno y los medios, “Straight Outta Compton” es un tema imprescindible y una radiografía de una realidad que muy pocos quisieron y quieren ver.

“Dear Mama”, de Tupac Shakur

El nombre de Tupac Amaru Shakur es uno de los que nunca puede faltar a la hora de debatir la historia y cultura afroamericanas. Hijo de Afeni Shakur, militante de Las Panteras Negras, una madre luchadora y consciente que, como bien remarca Bárbara Pistoia en su libro ¿Por qué escuchamos a Tupac Shakur?, “(…) quería a sus hijos “pensando” todo el tiempo. Por lo que no solo conocía en detalle las trágicas historias de abusos padecidos desde la esclavitud, el desarrollo emancipatorio femenino, sino que también tenía una posición firme respecto a lo que sucedía en los guetos: la opresión y los abusos de los hombres racializados a las mujeres racializadas (…)”.

Tupac marcó una era dentro de la historia del hip hop, planteó un regreso hacia los reclamos sociales individuales y colectivos más complejos. Se alejó de la estérica y el sonido del gangsta rap mainstream que dominaba la Costa Oeste, reconfiguró la manera de escribir, introdujo los reclamos y las vivencias de la mujer negra como un actor elemental dentro de un universo misógino que las abordaba desde el desprecio y la violencia.

Podríamos elegir muchísimas canciones de Tupac, pero “Dear Mama” es una de las más importantes y significativas dentro de la historia del hip hop. Esta canción es una descripción sangrante y doliente de las luchas que tuvo que liberar su madre a la hora de mantener y sacar adelante a una familia frente a la pobreza, las drogas, la violencia y la indiferencia de la sociedad. Esta pieza histórica es un homenaje a todas las mujeres olvidadas de cada ghetto de Norteamérica. Si hay algo que queda claro cuando se escucha a Tupac, es que el mundo es un compendio de grises y que no hay que entregarse jamás ni al prejuicio dominante ni a los estereotipos raciales tanto externos como internos.

Las estadísticas de la era moderna nos enseñan que el porcentaje de madres solteras que han criado a familias enteras dentro de la comunidad negra es desproporcionado y preocupante. Con todos los conflictos que existieron entre ambos como trasfondo, “Dear Mama” plantea una profunda y emocionante reflexión en la que Tupac honra el rol de su madre, además de enseñarnos a valorar todo lo que nuestras progenitoras hicieron por nosotros y nos conecta de forma directa con el radicalismo negro que también hizo las veces de familia para él.

“Juicy”, de The Notorious B.I.G

El single debut de The Notorious B.I.G, “Juicy”, es uno de los blueprints definitivos del hip hop de la Costa Este. La letra de este relato fehaciente de su camino hacia el estrellato recorre una terrible infancia en la que la pobreza, el hambre, la discriminación y el delito son el hilo conductor. De toda esa suciedad emerge la figura triunfal de un presente lleno de éxito artístico y comercial. Una historia de superación clásica, compuesta por hechos cien por ciento reales y apoyada en el tono gris, agresivo y frontal de sus antecesores más inmediatos.

“Juicy” es autobiográfica y denuncia un pasado de sufrimiento, pero no se queda en la oscuridad: trae de vuelta el principio festivo del hip hop originario. Sus rimas también se jactan un presente de opulencia y diversión. Dueño de un talento único e inigualable a la hora del freestyle, siendo capaz de acumular versos uno encima del otro y de utilizar las onomatopeyas como puente de una forma muy sutil, Biggie Smalls nunca necesitó ni de una hoja de papel para componer sus canciones ni de un lenguaje excesivamente complejo y recargado para alcanzar el alma de sus oyentes. Vanidosa y significativa a la vez, esta canción tiene como principal virtud la naturalidad de su autor a la hora de entremezclar la glorificación de los que más tienen y el sufrimiento más sincero de sus luchas y vivencias de un pasado no tan lejano.

The Notorious B.I.G se encargó de revivir a la agonizante escena de la Costa Este. Su influencia se extiende hasta el presente y permanece en la memoria colectiva de una comunidad que nunca lo olvidará. Puede ser una peculiaridad o un acto de justicia, pero las calles que Biggie describe con tanta precisión y sentimiento en “Juicy” son las mismas que hoy día le rinden homenaje en cada uno de sus rincones.

“C.R.E.A.M”, de Wu-Tang Clan

El Wu-Tang Clan emergió de las cenizas de una quebrada Staten Island para continuar impulsando al hip hop de la Costa Este. Liderados por el infalible RZA, se han encargado de dejar su nombre grabado a fuego en la historia grande de la música moderna, configurándose también como una usina imparable de nuevos talentos e inaugurando un modelo comercial inaudito en el que cada uno de sus músicos firmó contratos individuales con diferentes discográficas.

Pieza clave de su disco debut, Enter The Wu-Tang (36 Chambers)  de 1993, “C.R.E.A.M” establece un clima sombrío en el que la reflexión es inevitable. Storytelling en su máxima expresión, funciona como una sobredosis de realidad en la que nos encontramos nuevamente con una historia de superación, pero con la diferencia de que se encuentra todavía en desarrollo. Estado de alerta permanente, con la oscuridad acechando en las calles, creciendo en el “lado del crimen” y descubriendo que –dentro de un sistema retorcido y opresivo– el dinero vale mucho más que la vida de cualquier ser humano.

Icónica y apocalíptica, “C.R.E.A.M” es uno de los símbolos del renacimiento de la escena hardcore de Nueva York, así como de la cercanía estética entre el hip hop y los filmes de artes marciales de los años ’70. Sin ningún tipo de inocencia, Wu-Tang Clan se despegó del afrocentrismo y dirigió sus recursos poéticos hacia la asociación libre –plagada de referencias a la marihuana, a la cultura pop y a los comics– aunque no por ello abandonó la condena de vagar sin destino por esa Nueva York sucia, corrupta y desigual, siempre lista para una nueva guerra civil. Con su sonido marca registrada del underground, desprolijo y a flor de piel, los oriundos de Staten Island patearon el tablero, se convirtieron en la gran molestia del sistema y crearon una tercera posición al establecer un claro puente entre la esencia más libre y despreocupada de la vieja escuela y la lírica más precisa y centrada en lo social de sus contemporáneos.

“N.Y State Of Mind”, de NAS

NAS se presenta en sociedad con el mensaje de la calle: se afirma desde el primer verso como parte de la verdad y denuncia a quienes posan pero no tienen lo que se necesita para caminar por las calles. Con el sampleo de dos nombres prestigiosos del jazz como Joe Chambers y Donald Byrd, Nasir bin Olu Dara Jones propone otro paseo por las violentas y desesperanzadas calles de Nueva York. El eje está puesto en la vida en los ghettos de forma poética y, por ende, muy diferente a lo que sonaba en todas las radios.

La conexión con Tupac es inevitable. Esto es un nuevo punto a favor del californiano, ya que fue de los pocos que logró conectar el preciso storytelling de la gris ciudad con los beats más joviales de la costa dorada. A lo largo de “N.Y State Of Mind”, NAS da vuelta por completo el concepto positivo de la canción interpretada por Frank Sinatra y lo convierte en un testimonio fiel de una realidad que no se parece para nada a lo que se leía en las revistas paquetas del Upper East Side.

Su flow se acerca mucho a la esencia libre y experimental del free jazz: rapea con muchísimo ritmo y utiliza patrones de rima revolucionarios sobre un beat alternante construido en base al boom-bap más exquisito. Desde la tapa de Illmatic (1992), un niño observa con dureza como el sol se oculta detrás de los monoblocks para dejar en la más absoluta oscuridad a los abandonados de siempre. “N.Y State Of Mind”, canción definitiva de su era, es una de las pocas piezas que forman parte de la “Norton Anthology of African American Literature” y una de las principales impulsoras de la contracultura hip hop de los años ’90. Símbolo de una nueva masa de disidentes negros que buscaban continuar la lucha sin abrazarse con el gangsterismo, NAS consiguió con una sola canción lo que muchos no logran a lo largo de mil carreras.

“Shook Ones (Part II)”, de Mobb Deep

 

Conformado por Havoc y el difunto Prodigy, Mobb Deep es uno de los duetos de hip hop más influyentes de la historia y el último paso necesario para adentrarse en su universo clásico. Este conjunto se erigió como uno de los más exitosos de su era de la mano de un estilo entre hardcore y gangsta que nunca jamás siquiera pensó en disculparse por nada. Fueron emblemas del feudo mediático entre las dos costas y de los primeros nombres de peso en demostrar que, quienes entendían el negocio, solamente utilizaban la rivalidad para vender discos.

Si se asume el punto de vista de un joven miembro de una de las tantas pandillas que caminaban las calles de Nueva York en la década de los ’90, “Shook Ones (Part II)” es una de las canciones más violentas de la historia del rap. Esto no es un término utilizado de forma peyorativa, sino más bien descriptiva, ya que los niveles de agresión, realismo y honestidad alcanzados en su lírica incendiaria son extremos. La lucha cotidiana por la supervivencia y el dinero en una ciudad convertida desde hacía décadas en un interminable campo de batalla toma el protagonismo, pero también lo hacen cuestiones muy importantes para los más jóvenes dentro de la comunidad negra como el crecimiento forzoso (y los miedos que este trae consigo), la cárcel como destino inevitable, la violencia como modo de vida y la necesidad de entender que escapar del sistema de exterminio racial es una tarea tan compleja como posible.

Bonus Track

Condensar al hip hop en diez canciones no es tarea simple y muchas canciones quedan afuera. En un breve bonus track sumamos tres menciones que también son clave a la hora de entender el ascenso y consagración de este género:

“Git Up, Git Out”, de Outkast: El debut estelar de Outkast fue una revolución en sí mismo, además de la presentación en sociedad del Hip Hop Sureño. Se apoya en el funk y el soul y privilegia la instrumentación por sobre el sampleo y los sintetizadores. Andre 3000 y Big Boi pusieron en el mapa de la música urbana norteamericana a las vivencias de la comunidad negra en una de las regiones más discriminadoras del país. Statement absoluto en contra de la comodidad regional de las costas más populares de los Estados Unidos, aprovechó la lírica profunda de una y la pulsión rítmica de la otra para crear un estilo novedoso que obligó a todos a expandir los propios horizontes musicales y culturales.

Paid In Full (1987), de Erik B & Rakim: El disco debut de Eric B & Rakim es el ingreso a las ligas mayores de uno de los duetos de DJ/MC más influyentes de la música popular contemporánea. Los oriundos de Long Island Samplean lo mejor del R&B, del soul y a uno de los pioneros del hip hop (Fab 5 Freddy) e invitan a un verdadero viaje a través del sonido clásico y moderno en el que son clave la bandeja giradiscos tradicional, la invención del soft-spoken rap por parte de Rakim, además de su ojo novelista para describir la realidad, y una batería de recursos visuales y sonoros utilizados por Eric B para despertar a las calles de un letargo eterno y violento.

Rhythm Nation (1989), de Janet Jackson: Después de romper por completo todos los rankings de la mano del ecléctico e innovador Control (1986), Janet Jackson decidió apostar muy fuerte con un cambio radical de imagen y de sonido. Si a alguien todavía no le quedaba claro que ella era mucho más que “la hermana de Michael”, la llegada de Rhythm Nation en 1989 generó mucho más que un mero impacto contemplativo. Lejos de ser una jugada comercial, Jackson entregó una sucesión de canciones cargadas de contenido social, racial, político y cultural que la convirtieron en un ícono de la comunidad. No se puede decir que sea un disco estrictamente de hip hop, pero su manera de hacer dialogar aquella esencia en su forma más pura con el pop, el funk, el R&B, el jazz clásico, el swingbeat y la música industrial es simplemente icónica. De la mano de un trabajo inclasificable –según los estándares clásicos– Janet Jackson grabó su nombre a fuego en la historia del hip hop y demostró que las mujeres no estaban para nada alejadas del centro de la discusión.//∆z