Antes de todo esto

Halt & Catch Fire es una de las series con la que desembarca la cadena AMC en el país. Nosotros ya la vimos: te contamos qué difícil y violento era diseñar una PC cuando Steve Jobs todavía tenía pelo e internet parecía ciencia ficción.

Por Sebastián Rodríguez Mora

“Divirtámonos y hagamos un montón de plata”. El Imperio, como la energía, no se pierde, sólo se transforma. Halt & Catch Fire es el intento de unir en diez capítulos el bache temporal que la televisión norteamericana dejó hasta este año entre Mad Men y las contemporáneas, sea Six Feet Under, Los Sopranos, Breaking Bad. Los setentas, los noventas/los dosmil: faltaban los ochentas. El guión de dos semidesconocidos Christopher (Cantwell y Rogers) amaga con hacerse cargo de esa no sencilla tarea, pero se queda a medio camino y prefiere ir a lo seguro.

 Retratar una época a través de una empresa es el sueño americano literario, y de hecho las series recién citadas más arriba lo cumplen, para bien o para mal, cada una con su propia receta. Halt & Catch Fire tiene a un Don Draper ochentoso y aún más oscuro en Joe McMillan –interpretado por Lee Pace, el que hace de malo en Guardians Of The Galaxy y de Rey Elfo en El Hobbit-, que afirma cosas como la que abre este texto, además de resumir el espíritu de la incipiente y totalizadora industria de la informática para 1983: “El progreso depende de cómo cambiemos el mundo para amoldarse a nosotros”. El Imperio se transforma, nunca se disipa.

Si la década de los ochentas fue neón-punk-Madonna, entonces la también desconocida canadiense Mackenzie Davis representa la estética y el espíritu rupturista nerd y joven de los que hoy en día dominan la economía mundial. Lo antes de internet, cuando se escribía con mayúsculas porque era algo misterioso y subterráneo. Cuando la Web era Deep Web. Su personaje Cameron, una precoz luminaria de la programación es contratada por MacMillan, ex gerente de peso en el leviatánico IBM, para diseñar una PC que rompa el mercado. Para eso, necesitan a otro nerd, pero más parecido al modelo que tenemos en la cabeza: Gordon Clark (Scoot McNairy, con papeles menores en Argo y 12 Years As Slave), un fracasado diseñador que trabaja como uno más en una empresa mediana de informática en Texas. Está casado con Donna (Kerry Bishé, también ex Argo), quizás el personaje más interesante y profundo de la serie, o al menos el que más pie le da a una futura segunda temporada para la serie, por su doble rol de madre y profesional. Dos parejas bien distintas, cuatro personajes que no se mezclarían pero que tienen que hacerlo para que en la pantalla titile una rayita verde.

Como se dijo, la serie se queda a mitad de camino en el objetivo grande y apunta a la ficción mediocre pero efectiva que supimos conseguir (el flamante canal AMC la promocionó en su llegada al país). Si la promesa era explicar e historizar los ochentas como la explosión del neoliberalismo salvaje a través de la tecnología informática –sector económico que se disparó en ese entonces y nunca más paró-, Halt & Catch Fire no da el piné. Ahora, si queremos una trama bien espesa llena de idas y vueltas, choques, violencia simbólica, sexo ambiguo (la androginia en Cameron y el macho transfondeado en McMillan dándose masa tiene su atractivo), giros de oportunidades y demás artificios del género telenovela, la tenemos. Quizás en su segunda temporada haya espacio para explorar el plano abierto de aquellos años, en los que nuestros padres bailaban Duran Duran, Reagan soñaba con la guerra en la estratósfera y existía Pumper Nic.//z

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=4NqNvBV8TCs[/youtube]